* Jérôme Baschet enseñó en la École des hautes études en sciences sociales (EHESS, París) hasta 2016 e imparte clases en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH, San Cristóbal de Las Casas) desde 1997. Es autor de obras de referencia sobre la rebelión zapatista, la autonomía y el poscapitalismo.
Bernard Duterme - ¿Qué importancia - cuantitativa y cualitativa - tuvo y tiene la forma organizativa “cooperativa” dentro del régimen de autonomía zapatista desde el inicio del siglo 21 en Chiapas ? ¿Qué lugar ha ocupado y ocupa en la organización de la vida cotidiana, y especialmente en la producción económica ?
Jérôme Baschet - Me parece que habría que empezar por aclarar algo muy importante respecto del papel de la forma organizativa “cooperativa” en la autonomía zapatista. Se trata de la diferencia entre las cooperativas en el sentido común de la palabra y lo que los y las zapatistas llaman los “trabajos colectivos”.
Por un lado, existen cooperativas en donde varios productores se unen, principalmente para mejorar las condiciones de comercialización de sus productos y evitar la dependencia respecto de los intermediarios, llamados aquí “coyotes”. Lógicamente, esto ha sido el caso para la principal producción comercial en los territorios zapatistas, el café. Por ejemplo, se formó en 2000 la cooperativa Mut Vitz, que abarcó 4 municipios de la zona de los Altos de Chiapas y hasta 600 familias. Pudieron construir una bodega grande y comprar maquinarias para maquilar el café. Pero surgieron irregularidades en las cuentas y sobre todo dificultades con la administración fiscal federal. En 2007, Hacienda exijió una multa muy elevada, de tal forma que la actividad de la cooperativa tuvo que congelarse. Surgieron posteriormente cooperativas más pequeñas, como Yachil, que venden el café orgánico de varias familias de los Altos de Chiapas, principalmente a través de las redes solidarias que difunden el café zapatista en muchos paises como Bélgica, Francia, Italia, España, Grecia, etc. – lo que representa un apoyo muy importante para las familias zapatistas. También, existen, desde hace tiempo, cooperativas de mujeres, en especial para la artesanía textil (bordados, vestidos, etc.), como la cooperativa “Mujeres por la Dignidad” en el caracol de Oventik, pero tambien cooperativas de panadería, crianza de pollos o tiendas en las comunidades.
Los “trabajos colectivos” parecen más específicos de la construcción de la autonomía. Estos trabajos pueden organizarse a nivel de las comunidades, de los municipios o de las zonas (que coordinan varios municipios y corresponden a un “caracol”). Entre sus objectivos principales está precisamente el de sostener las iniciativas y las instancias de la autonomía. Se trata, en particular, de apoyar a los promotores de educación y de salud, así como de ir cubriendo los gastos de quienes asumen un cargo en las instancias de gobierno autónomas (es de notar que son gastos muy limitados, como por ejemplo los pasajes para desplazar entre comunidades y caracoles, pero que los miembros de las instancias no pueden pagar individualmente). Pero también pueden servir para cubrir los gastos de las movilizaciones del ELZN o para crear fondos municipales o de zona que permitan hacer pequeños préstamos con muy bajos intereses para quienes lo necesitan (especialmente en caso de enfermedad, o para alguna necesidad productiva). Por ejemplo, en la zona de La Realidad, cada municipio tiene su proyecto de ganado (de entre 35 y 50 cabezas) ; a nivel de la zona existen también tres bodegas, una de las cuales para sostener a los promotores del hospital de zona de San José del Rio, así como una milpa de 12 hectáreas que también permite apoyar a los promotores del hospital. Para dar otro ejemplo, en la zona del caracol IV (Morelia), existen colectivos de ganado y tiendas cooperativas municipales, y también lo mismo a nivel de la zona. Por ejemplo, un proyecto de zona es la tienda cooperativa del crucero de Cuxulja, con su equipo de administradores y a la que las comunidades de todos los municipios envían por turno personas para atender la tienda. Tambien hay dos balnearios instalados en un río, que son proyectos colectivos de zona. Pueden existir también proyectos colectivos de herrería, zapatería, materiales de construcción, transporte (camiones o micro-buses), etc.
Todo esto resulta muy importante para mejorar las capacidades productivas de las comunidades zapatistas y sobre todo para sostener la autonomía misma, con las instancias de auto-gobierno y de justicia, y los sistemas autónomos de educación y de salud. Esto sólo es posible en base a las decenas de miles de hectáreas de tierras recuperadas a raíz del levantamiento de 1994, las cuales son la base material que hace posible la autonomía.
Por otra parte, es de recordar que lo esencial de la producción familiar de auto-consumo (y también la de café para la comercialización) se realiza en tierras ejidales o comunales, repartidas en parcela de uso familiar, es decir, fuera del ámbito de las cooperativas y los trabajos colectivos (es de tomarse en cuenta también los nuevos centros de población creados en las tierras recuperadas, sobre todo en la zona del caracol de Morelia, en donde se manejan normas de propiedad y uso distintas a las de las tierras ejidales o comunales).
BD - ¿Con qué idea y principios del “socialismo” se relacionan estas experiencias cooperativas (de producción) ? ¿Se trata de una aplicación ortodoxa de métodos probados en otros lugares, o de una variación original de modalidades de acción más bien evolutivas ? ¿Corresponde a la imposición de un nuevo modelo organizativo o a la formalización de relaciones comunitarias de cooperación preexistentes ?
JB - Me parece difícil considerar que las cooperativas y los trabajos colectivos de los que estamos hablando tengan que ver con la aplicación de alguna ortodoxia o modelo de socialismo. La experiencia zapatista, por lo menos después de 1994, no se refiere al socialismo, sino a un proyecto colectivo al que dan el nombre de autonomía, con sus dos dimensiones que son la rebeldía y la resistencia. Quizás lo que más pueda tener que ver con los modelos socialistas que han sido parte del proceso inicial de formación del EZLN es el intento de practicar en las tierras recuperadas el llamado “colectivo total” (propiedad y cultivo colectivos de todas las tierras). Pero, aquí, es de observar una notable flexibilidad : las familias podían elegir entre el “colectivo total” y el “colectivo individual” (propiedad colectivo, pero cultivo familiar). Por lo general, parece que quienes eligieron el colectivo total regresaron, después de unos años, al colectivo individual, más parecido a la tradición de las tierras ejidales y comunales.
Creo que las múltiples formas de trabajo colectivo mencionadas en la respuesta anterior corresponden, más que a un modelo preestablecido, a la búsqueda de soluciones proprias en el contexto específico de la construcción de la autonomía. Tal como lo cuentan los propios zapatistas en el balance realizado en ocasión de la Escuelita zapatista (2013-2014), ha sido un proceso de búsqueda, sin plan preconcebido, con ensayos, errores y rectificaciones, según el principio zapatista del caminar preguntando. Entonces, me parece que son opciones que han ido surgiendo paulinamente en las situaciones encontradas en el mismo proceso de construcción de la autonomía, si bien se relacionan claramente con las prácticas comunitarias anteriores. Desde este punto de vista, estas nuevas prácticas participan de una perspectiva que pretende a la vez asumir la vida comunitaria y transformarla.
BD - ¿Cuál es el balance general de las cooperativas de producción zapatistas desde el inicio del siglo 21 en Chiapas ? ¿Cuáles son sus principales aspectos positivos y negativos, tanto desde el punto de vista económico (viabilidad), como sociocultural (apropiación), político (participación) y medioambiental (impacto) ?
JB - El balance de las cooperativas y los trabajos colectivos puede considerarse claramente positivo, pues ha permitido aumentar y diversificar las capacidades productivas de las comunidades zapatistas, así como también sostener la organización de la autonomía (auto-gobierno, justicia, educación, salud, medios, etc.) - la cual, a pesar de grandes dificultades y con limitaciones que los mismos zapatistas reconocen abiertamente, es el mayor logro de la experiencia zapatista en sus más de 25 años de vida pública. Obviamente, los avances en la produción autónoma resultan aún insuficientes, por la falta de recursos y medios materiales, y también por la dependencia parcial que se mantiene respecto de los circuitos de distribución tradicionales (en especial, para la venta del ganado). Pero es de subrayar que los zapatistas rechazan cualquier apoyo proveniente del Estado mexicano (a nivel federal, estatal o municipal) y que los apoyos solidarios son bastante limitados, de tal modo que lo esencial de lo que se ha logrado en la construcción de la autonomía, y en este caso en la organización de las cooperativas y los trabajos colectivos, ha sido por los esfuerzos de los mismos zapatistas.
Si bien hay ciertos trabajos colectivos que no lograron sostenerse en el tiempo, por falta de organización o sobrecarga de trabajo, en lo esencial, la cercanía entre sus modos organizativos y las costumbres del trabajo comunitario ha permitido su apropiación, en lugar de verse como una imposición. Al respecto, es notable que los trabajos municipales y de zona hayan quedado bajo la supervisión de las mismas comunidades, lo que ha permitido una amplia participación y ha sido un factor más de apropiación. También es de notar que los colectivos y cooperativas de mujeres, además de su finalidad productiva, se hayan concebido como una herramienta importante para favorecer la auto-organización de las mujeres, vencer sus dificultades para asumir responsabilidades y hablar en público, y de esta manera generar una nueva costumbre de participación de las mujeres que se refleje en todos los ámbitos de la autonomía y, en especial, en las instancias de auto-gobierno (consejos municipales, Juntas de buen gobierno, etc.).
Ampliamente basadas en prácticas agro-ecológicas (eliminación de los pesticidas químicos, uso de semillas nativas, etc.) y realizadas a una escala prudente, las actividades de las cooperativas y los trabajos colectivos no parecen provocar mayores problemas ambientales, aunque la orientación hacia la ganadería en la región de las Cañadas, en especial en los caracoles de La Realidad y La Garrucha, no resulte la mejor opción desde el punto de vista ecológico.
BD - Estas experiencias cooperativas zapatistas tuvieron y tienen que enfrentarse a múltiples adversidades, tanto externas como internas. ¿Cuáles de ellas fueron o son las más perjudiciales para la dinámica de la autonomía zapatista ?
JB - Entre las dificultades internas, pueden señalarse la falta de recursos materiales y la carga de trabajo elevada que implica la participación en el proyecto autonómico. Pero las adversidades más perjudiciales son, sin duda, las agresiones contra-insurgentes que han sufrido y sufren las comunidades zapatistas, por parte del ejército federal mexicano (sobre todo entre 1995 y 2000), de grupos paramilitares sistemáticamente organizados en varias regiones de Los Altos y la zona norte de Chiapas (entre 1996 y 2000), por el manejo contra-insurgente de los programas sociales del Estado mexicano y también por las acciones anti-zapatistas de otras organizaciones campesinas aliadas con el gobierno de Chiapas. Por ejemplo, el 22 agosto de 2020, la tienda-cooperativa Arco Iris del crucero de Cujulxa (antes caracol 4 de Morela, ahora caracol 10 de Patria Nueva) ha sido saqueada y quemada por miembros de la Organización Regional de Cafeicultores de Ocosingo (ORCAO). Como en muchos otros casos de agresión en contra de la autonomía zapatista, están involucradas organizaciones campesinas que se benefician del apoyo material del Estado y están incitadas a atacar a los zapatistas para adueñarse de las tierras recuperadas en las que están instalados desde 1994. En el caso de la ORCAO, esta organización participó en las tomas de tierra en 1994 junto con el EZLN pero, posteriormente y sobre todo a partir de 2000, se alió con el gobierno de Chiapas, recibiendo apoyos y reconocimiento de derechos sobre las tierras recuperadas por los zapatistas, lo que ha derivado en una larga serie de agresiones a las comunidades y las familias zapatistas (destrucción de casas y cosechas, ataques a las escuelas autónomas, disparos de armas de fuego, sequestros, etc.), mientras se profundizaba una espiral de división y descomposición interna de la ORCAO. Esto es tan sólo un ejemplo de las agresiones que sufren los y las zapatistas y que es más que perjudicial para los esfuerzos de mejorar las capacidades productivas adentro de la autonomía zapatista.









