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Primera vuelta presidencial en Ecuador : revés de la tendencia conservadora neoliberal y empate incierto

El presente artículo tiene por propósito analizar los resultados de la primera vuelta en las elecciones presidenciales de Ecuador, junto con las parlamentarias, efectuadas el 9 de febrero del 2025, lo hace en clave de la evolución de tendencias neoliberales y neodesarrollistas, acentuando una polarización política, de la cual solo se salva del movimiento indígena, y avizora escenarios respecto de la segunda vuelta, o balotaje, a cumplirse en el mes de abril.

Los resultados de esta primera vuelta arrojaron un inusitado empate entre el candidato – presidente, Daniel Noboa, bajo las banderas de la agrupación “Alianza Democrática Nacional” – ADN, que alcanzó una votación del 44,17% (4´527.400 votos) ; y la candidata Luisa González, bajo las banderas de la agrupación “Revolución Ciudadana” – RC, que alcanzó una votación del 43,97% (4´507.600 votos) [1] ; a distancia se ubica, en el tercer lugar, el candidato Leónidas Iza, representando al movimiento Pachakutik (Iza es a la par el presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – Conaie), que alcanzó una votación del 5,25% (538.400 votos) ; en el cuarto lugar la candidata Andrea González, que contó con el auspicio del Partido Sociedad Patriótica, con una votación del 2,69% (275.700 votos). En total hubo 16 candidatos, pero los restantes alcanzaron votaciones por debajo del 1% del electorado.

Pero un empate, en la política y también en el deporte, puede marcar más incertidumbres que certezas para la siguiente etapa, como bien lo saben los seguidores del futbol. Veamos el gráfico No. 1 :

Los análisis realizados luego de la primera vuelta destacan como un hecho inédito, en los procesos electorales de las últimas décadas, esta polarización y empate, pues el 88,2% de los votos válidos ya se definieron en la primera ronda por estas dos opciones, solo quedaría en disputa el 11,8% de la votación, de los cuales algo menos de la mitad (5,3%) corresponden a la votación aglutinada en Pachakutik, buena parte de ella poblaciones indígenas.

En la presente lectura, a la par de polarización, que es evidente como lo muestra el Gráfico No. 1, planteamos mirar una derrota parcial de la tendencia conservadora – neoliberal, así como la consolidación parcial de la tendencia neodesarrollista, a costa del debilitamiento de otras expresiones orgánicas dentro de cada una de las tendencias, y el reagrupamiento de la tendencia indígena, pero a distancia de las anteriores.

Cabe indicar que asumimos las nociones de tendencia conservadora – neoliberal, pues caracteriza mejor que la descripción general de “derecha”, y tendencia neodesarrollista, pues caracteriza mejor que la descripción general de “izquierda”, así como consideramos que, para el caso ecuatoriano, es posible distinguir una tendencia indígena, a la cual resulta difícil encasillar como de “derecha”, o de “izquierda”. A lo largo del artículo exponemos los contenidos de cada una de ellas.

EVOLUCION DE LA TENDENCIA CONSERVADORA – NEOLIBERAL

Hablamos de una derrota parcial de la tendencia conservadora – neoliberal en la primera vuelta de febrero, pues tras la postulación del candidato – presidente Daniel Noboa, se movían dos estructuras muy fuertes, por un lado, el aparato gubernamental, pues ni siquiera en los días de campaña abierta Noboa dejó la primera magistratura, y a la par el apoyo de los sectores oligárquicos, a los cuales se pertenece, pues forma parte de uno de los clanes agroexportadores : el grupo Noboa.

Al buscar la reelección del primer mandatario eso le dio a este proceso electoral un tono plebiscitario, de aceptación o negación frente a la conducción del gobierno de Noboa, al cual ascendió en noviembre del 2023 [2], este es un elemento fundamental que considerar en el análisis de los resultados electorales.

Entonces cabe una descripción muy sucinta de los ejes del régimen noboista (si es que es posible describirlo así) y que fueron determinantes para la decisión política en las elecciones presidenciales.

El primer eje es la política de seguridad y militarización de la administración estatal, hay que recordar que, a las pocas semanas de asumir la presidencia, Noboa decretó el estado de emergencia nacional y desde el mes de diciembre del 2023 hasta la fecha (marzo del 2025), el Ecuador ha permanecido dentro de estado de excepción, junto a ello se decretó la situación de “conflagración armada interna” para combatir a las bandas de narcotráfico, a las que se calificó de “grupos terroristas organizados”.

Como parte de este eje de seguridad y militarización se ha expandido la doctrina de la “relatividad de los derechos humanos”, para priorizar las acciones de represión y criminalización desde los aparatos de la policía nacional y las fuerzas armadas.

El segundo eje es la política neoliberal, por doble vía, el cumplimiento de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, suscritos desde el gobierno de Lenin Moreno, en el año 2018, y que han sido ratificados por los regímenes de Lasso, en 2022, y de Noboa, en 2024, en especial reducción del aparato estatal, eliminación de subsidios, a la par que el aceleramiento de políticas de privatización de las empresas estatales, en especial en los sectores petrolero y de energía eléctrica.

En esta primera vuelta, con tono plebiscitario, Daniel Noboa logra concentrar en torno a su candidatura la votación de la tendencia de derecha, pero no la amplia, como es posible apreciar en el Gráfico No. 2

En el gráfico 2 colocamos la evolución de la votación de la tendencia conservadora – neoliberal en los procesos electorales 2021, 2023 y 2025. Para el 2021, en primera vuelta, el candidato Guillermo Lasso, alcanzó una votación del 19,7% y para la segunda vuelta llegó al 52,3%, en un balotaje con el candidato Arauz de Revolución Ciudadana ; pero a mitad de periodo decretó la medida de “muerte cruzada” con ello renunció a la presidencia y precipitó una nueva elección en el 2023, donde el candidato Noboa en primera vuelta alcanzó el 23,4% de la votación, y en balotaje con la candidata González de Revolución Ciudadana, alcanzó un respaldo del 51,8%. Para el 2025 en primera vuelta Noboa ya recoge la votación del conjunto de la tendencia, con un 44,1%, pasa al balotaje, pero su rival, nuevamente la candidata González, le empata con un valor casi similar, el 43,9%. Así la novedad es que a Noboa le queda un margen muy estrecho donde crecer.

Cabe indicar que este empate de primera vuelta se reproduce en la composición de la nueva Asamblea Nacional (como se denomina en Ecuador al poder legislativo y fiscalizador). Así la bancada parlamentaria del partido del candidato Noboa, la agrupación ADN, alcanza 67 escaños ; la bancada parlamentaria del partido de la candidata Luisa González, la agrupación de la RC, alcanza 66 escaños ; la bancada parlamentaria del partido del candidato Iza, esto es Pachakutik, alcanza 8 escaños, todo esto dentro de un parlamento de 150 escaños. Ninguna de las dos principales fuerzas alcanza mayoría por si sola.

Señalamos como una derrota parcial de la tendencia de derecha pues para aplicar a fondo su programa de militarización, privatizaciones y reducción de derechos, ellos requerían de un respaldo electoral más contundente, pero se quedan limitados. Pues su meta era ir hacia una Asamblea Constituyente, que desechara la Constitución vigente del 2008, y elaborara una nueva carta magna, de clara y abierta tendencia conservadora y neoliberal. Noboa señaló en la campaña de primera vuelta esta meta del cambio constitucional, o sea una contra – reforma a fondo, y eso hoy está cerrado.

Es indispensable señalar que este aglutinamiento de la tendencia conservadora – neoliberal en torno a Daniel Noboa a la par provoca el declive de las fuerzas orgánicas de la derecha, así el tradicional Partido Social Cristiano que tenía una votación nacional sostenida de alrededor del 17% y mantenía el liderazgo en la provincia mas poblada del país, Guayas y su capital Guayaquil, en este 2025 ve reducida su votación con un candidato presidencial que apenas llega al 0,4% del respaldo electoral, y una bancada legislativa que corresponde al 3% de la representación y pierde en sus antiguos bastiones. A su vez la agrupación electoral en torno a Noboa, denominada en las siglas ADN, alcanza su registro partidario hace un poco más de un año y sus principales exponentes provienen del círculo familiar y empresarial del candidato – presidente.

EVOLUCION DE LA TENDENCIA NEODESARROLLISTA

Ahora corresponde hablar de lo que hemos mencionado como una consolidación de la tendencia neodesarrollista en torno al partido Revolución Ciudadana y la candidata Luisa González, para ello cabe mirar el gráfico No. 3.

El gráfico No. 3 nos muestra la evolución de la votación alrededor del partido Revolución Ciudadana, que en la primera vuelta del año 2021, con el binomio Arauz – Rabascal, alcanza la votación del 32,7%, con ello pasa la balotaje frente al candidato Guillermo Lasso pero allí solo llega al 47,6% ; para las elecciones anticipadas del 2023, ya con la candidata Luisa Gonzales, obtiene en primera vuelta el 33,6%, con ello pasa al balotaje frente al candidato Noboa pero allí solo llega al 48,1% ; para la primera vuelta de las elecciones del 2025 alcanza el 43,9% y prácticamente empata con el otro candidato ; es el mejor registro electoral en primera vuelta de presidenciales desde la época del ex – presidente Rafael Correa, en el año 2009.

Denominamos como tendencia neodesarrollista por considerar que es la noción que mejor describe su trayectoria y su programa : recuperar roles del estado en la inversión de obra pública y bienestar social, controles y apoyo a la inversión de grandes y medianas empresas, planificación estatal y cambio de la matriz productiva. Su bandera insignia son los logros durante los gobiernos del ex – presidente Correa (2007 – 2017) y la oposición parlamentaria y extraparlamentaria a los regímenes neoliberales de Moreno, Lasso y Noboa (2017 – 2025).

A su vez ello permite registrar ideológicamente la evolución de este aglutinamiento alrededor del partido Revolución Ciudadana (antes Alianza País, fundada en el año 2006) y la declinación de los viejos partidos de izquierda y que se expresa claramente en los resultados de estas elecciones de febrero del 2025, pues mientras este partido se ratifica como la primera fuerza política organizada a nivel nacional, el respaldo a sus listas parlamentarias bordea el 40%, las estructuras tradicionales como la Unidad Popular y el Partido Socialista apenas alcanzan el 1,7% y el 1,01% respectivamente.

Una diferencia a destacar, si comparamos cualitativamente la evolución de la tendencia conservadora – neoliberal frente a la tendencia neodesarrollista, es que mientras en la primera hay variaciones notables en la estructura política que la sustenta, pues pasa del movimiento Creo, fundado en 2011 y casi desaparecido en este 2025, hacia el movimiento ADN, reconocido legalmente en el 2024, es decir una aguda inestabilidad orgánica, la cual denota más la presencia de empresas electorales que partidos políticos (López : 2024, p. 74) ; en la segunda constatamos una consolidación orgánica que sostiene a Revolución Ciudadana como la principal estructura partidaria en el Ecuador. Esta es una diferencia relevante de las condiciones a enfrentar en la segunda vuelta del próximo abril del 2025.

LA TENDENCIA INDÍGENA Y GIRO PROGRAMÁTICO

Una particularidad del proceso social y político ecuatoriano es la persistencia de una tendencia social y política indígena, que emerge desde la fundación del movimiento Pachakutik, en el año 1995, muy cercano a la organización Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – Conaie, y que es clara en los resultados de las elecciones de este 9 de febrero del 2025, es decir un recorrido de treinta años.

La votación de Pachakutik, en torno al candidato Leónidas Iza, que a la par es el actual presidente de la Conaie, es la única que resiste a la tendencia de polarización que caracterizó a estas elecciones de primera vuelta, a tal punto que su votación del 5,25%, que es similar al promedio histórico electoral de esta agrupación, es suficiente para colocarlo como la tercera fuerza política a nivel nacional y la tercera bancada parlamentaria dentro de la nueva Asamblea Nacional a instalarse en el mes de mayo de 2025.

Un análisis sobre la composición de la votación que recibe Iza, señala lo siguiente : “el candidato presidencial recibió su apoyo mas fuerte en las parroquias y cantones rurales y de mayor población indígena, y al mismo tiempo, la mayoría de sus votos proviene de centros urbanos de la región sierra” (Rodríguez : 2025, p. 2).

Así el respaldo electoral – político de Iza tiene dos fuentes, que son complementarias entre sí, por un lado, los centros con mayor concentración indígena y rural, especialmente ubicados en la región andina, pero también algunos ubicados en la región amazónica, a lo cual se añade un apoyo constante en los centros urbanos de la región andina.

Este factor electoral logra resolver la fase de dispersión interna que se presentó en el movimiento indígena en los años 2022 – 2024, y lo hace a favor del liderazgo de Iza, en tanto punto de aglutinamiento y respuesta ante la tendencia neoliberal, encabezada por Noboa, y la tendencia neodesarrollista, encabezadas por Luisa González.

Pero no logra convertirse en tendencia nacional, como si aconteció en 2019, con la candidatura de Yaku Pérez, cuando se logró un respaldo del 19% de la votación.

Iza expresa un cambio generacional respecto a las y los líderes históricos del movimiento indígena, y a la par un giro programático, en el sentido de que, si antes el eje programático lo conformaban las demandas de plurinacionalidad e interculturalidad, y en segundo plano las reivindicaciones agrarias ; ahora el eje programático son las demandas de cambio agrario y resistencia al neoliberalismo, pasando a un segundo plano las característicamente étnicas.

VARIABLE QUE CONSIDERAR : EL BAGAJE DE RESISTENCIA AL NEOLIBERALISMO Y EL EXTRACTIVISMO, EL CASO DE LAS CONSULTAS POPULARES

Hasta el momento hemos conducido las explicaciones de los comportamientos electorales de primera vuelta presidencial por el andarivel de la evolución de las principales tendencias político – orgánicas : i) conservadora neoliberal ; ii) neodesarrollista ; iii) indígena, dando énfasis a los últimos años (2021 – 2025).

Ahora queremos introducir otro factor, que no se encasilla en el plano electoral – partidario, pero que también ha estado presente en el escenario de elecciones en los últimos años : nos referimos al comportamiento político en las consultas populares nacionales o referéndums, realizados también en los últimos años.

Colocamos este factor no solo como elemento explicativo de lo ya acontecido, sino como elemento a considerar respecto a la probable evolución de las posiciones electorales en la segunda vuelta del mes de abril del 2025.

Hemos venido sosteniendo que en el Ecuador se expresa en las consultas populares nacionales un bagaje de resistencia al neoliberalismo y al extractivismo, que rebasa los límites de las tendencias político – electorales (Hidalgo : 2024). Veamos el Gráfico No. 4.

Tomamos las tres últimas consultas populares y referéndums realizados en el Ecuador durante 2023 y 2024 : en primer lugar, el referéndum de febrero del 2023, planteado por el presidente Lasso, la pregunta 1 se refería al tema de permitir la extradición de ecuatorianos que hayan cometido delitos de narcotráfico, sobre esa cuestión el resultado fue negando esa posición un 51,5% del electorado ; en segundo lugar, la consulta popular realizada en agosto del 2023, habilitada por la Corte Constitucional, en el sentido de mantener las reservas petroleras en la zona de biodiversidad del Yasuni bajo tierra y cerrar los pozos abiertos, sobre esa cuestión el resultado fue la aprobación a la tesis con un apoyo del 59% del electorado ; en tercer lugar, el referéndum de abril del 2024, convocado por el presidente Noboa, que en una de las preguntas se refería a reformar la Constitución en el sentido de permitir la flexibilización laboral y la reducción de derechos de los trabajadores, sobre esa cuestión el resultado fue negando esa posición con un 69,5% del electorado.

Estos pronunciamientos mayoritarios del electorado en sintonía con posiciones de resistencia a medidas claves neoliberales (como la flexibilización laboral), de resistencia al extractivismo (como cerrar pozos petroleros en regiones de alta biodiversidad), y contra la conculcación de derechos (como la extradición hacia los Estados Unidos) corresponden a la incidencia de procesos de largo y corto plazo, de movimientos populares tradicionales, como el movimiento obrero, de movimientos sociales recientes, como el movimiento ecologista, de tesis que ha calado en la conciencia nacional en distintos rangos generacionales y en las diversas regiones del Ecuador.

He aquí un acumulado social y político decisivo que, si los candidatos en la palestra de la segunda vuelta saben recuperar, recoger y sintonizarse con aquel conglomerado social y político, puede definir el destino de la dirección de la renovación presidencial en el Ecuador para el periodo 2025 – 2029.

A MODO DE CONCLUSION

En el presente artículo hemos presentado un análisis sobre los comportamientos político – electoral en la elección de primera vuelta presidencial a partir de la variable de evolución de tendencias políticas y hemos esbozado uno de los escenarios previsibles para la segunda vuelta a partir de reconocer un acumulado social – político expresado en las consultas populares recientes de 2023 y 2024.


Notes

[1La diferencia entre los apoyos en votos de Daniel Noboa frente a Luisa González apenas llega a 19.800 votos dentro de un universo electoral de once millones de electores/as.

[2Las elecciones presidenciales del 2023, primera vuelta en septiembre y segunda vuelta en noviembre, fueron resultado de la medida de “muerte cruzada” decretada por el presidente Guillermo Lasso en junio de aquel año.


bibliographie


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