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Guatemala

Crónica de la batalla entre una comunidad indígena y Unión Fenosa

La población de San Pablo, Tacaná, en el departamento de San Marcos (Guatemala) inició sus gestiones por el alumbrado eléctrico en su comunidad desde 1979. Luego de 12 años de ahorro, de parte de toda la comunidad, se dieron los primeros pasos. La comunidad paga la planificación del servicio, y posteriormente logran el permiso del Instituto Nacional de Electrificación (INDE) para conectarse a la red nacional. En 1998 inician la ejecución del proyecto de electrificación con apoyo de la municipalidad, la parroquia, Organizaciones No Gubernamentales y la comunidad misma que aportó dinero y trabajo.

Trascurría el gobierno de Álvaro Arzú, quien otorgó en concesión la red de distribución de energía eléctrica en todo el país, a la transnacional española Unión Fenosa, por un período de 50 años.

La trasnacional saca sus garras y comunidad se defiende

En el año 2000, la empresa Distribuidora de Energía de Occidente S.A. (DEOCSA), brazo de la transnacional española en el occidente del país, llega a la comunidad a inspeccionar la red eléctrica. En ese momento, intentando intimidar y coaccionar, señalaron que la comunidad está robando electricidad y que la red le pertenece a dicha empresa. Amenazaron que si no se les pagaba 180.000 quetzales cortarían el servicio. “Nuestra sorpresa era indecible. No sabíamos qué hacer. Les dijimos que apenas conseguíamos para comer, por lo que no era fácil conseguir Q180 mil. Era difícil tomar la decisión acertada en función de los intereses de nuestra comunidad. Porque no conocíamos los procedimientos técnicos y jurídicos para defender nuestro proyecto” comenta un joven de la comunidad.

Luego de este acontecimiento, el comité de la comunidad acudió a las oficinas comerciales de DEOCSA. Allí les indicaron que con 20.000 quetzales podían evitar que les cortaran la energía eléctrica. Pero como condición ponían que se elaborara un ACTA, en la cual la asamblea donaría la red eléctrica de la comunidad a DEOCSA.

El comité regresó a la comunidad y convocó a una Asamblea, para analizar la situación. La ASAMBLEA reunió 16.500 quetzales. Ese día se acordó redactar el acta de donación. No obstante, seis semanas después, por decisión unánime de la ASAMBLEA COMUNITARIA esa decisión se dejó sin efecto. El dinero recaudado fue entregado al encargado comercial de DEOCSA.

Cinco días después, llegaron a la comunidad personeros de DEOCSA. Quitaron los contadores de la comunidad. Pidieron construir postes de concreto. Y así, la transnacional conectó sus contadores. A cada usuario de la comunidad le tocó aportar 15 quetzales (Q15) para la colocación de los artefactos en sus viviendas. Para estas alturas, los daños a la comunidad causados por DEOCSA, eran ya considerables y había que buscar y encontrar una SOLUCIÓN DE FONDO.

Los primeros recibos que llegaron de la transnacional a las y los comunitarios era de Q10, Q15 o Q20. Pero en poco tiempo se incrementó hasta llegar a Q100, Q120 y Q140 ; violando de esta forma los derechos de la población como consumidora del servicio.

Las comunidades se alzan, la batalla inicia en el plano legal. El alza desmedida en los precios no acontecía sólo en aquella comunidad de Tacaná. Sucedía en otras comunidades y municipios de San Marcos. Con esto se empezó a perjudicar profundamente la economía familiar de esta región. Esto provocó que la población usuaria de los servicios de DEOCSA, accionaran contra las instalaciones de sus oficinas comerciales, motivada por la actitud prepotente de quienes allí trabajan.

Como resultado de estas presiones, el 11 de noviembre de 2002, los personeros de DEOCSA decidieron escuchar a la población inconforme. Entre estas, un delegado de San Pablo, Tacaná. Se discutió y analizó las diferentes posibilidades para rescatar el proyecto.

Luego de consultas técnicas y jurídicas, la comunidad de San Pablo concluyó que DEOCSA - UNION FENOSA se apropió indebidamente del proyecto de electrificación. De esta forma violaron el derecho a la propiedad privada. Asimismo, violaron otros derechos tales como : haber intimidado, coaccionado, amenazado y sobornado al comité de la comunidad. Ya con claridad de la situación, se presentó una demanda contra DEOCSA - UNION FENOSA por daños y perjuicios a la comunidad. La comunidad ganó 17 demandas, y el 24 de mayo de 2004, la empresa fue declarada CONFESA por el juzgado de primera instancia del ramo civil del municipio de Ixchiguán.

DEOCSA- UNION FENOSA presentó excepciones, y el juzgado lo declaró sin lugar. Apelaron en el juzgado de Quetzaltenango, y también lo declaran sin lugar. La transnacional apeló nuevamente en la sala de amparo de la Corte Suprema de Justicia. La CSJ falla a favor de la empresa de distribución de energía.

La comunidad decide apelar ante la Corte de Constitucionalidad -CC- y esta entidad falla a favor de Unión Fenosa. Con esto la CC ordenó al tribunal de Ixchiguán que dicte sentencia conforme a derecho. Y para asegurarse de su favoritismo a favor de la empresa española, cambiaron al juez.

La comunidad San Pablo puso una nueva demanda. Esta vez, por la vía penal. En julio de 2005, el Ministerio Público -MP- solicitó a la Comisión Nacional de Energía Eléctrica -CNEE-, realizar un estudio técnico jurídico. El objetivo de este informe es establecer si la RED pertenece a la comunidad del Cantón San Pablo o a la empresa española. La resolución fue que había un empate técnico. En unos aspectos se dio la razón a la comunidad, y en otros aspectos se dio la razón a la transnacional.

Tacana Resiste

La población del cantón San Pablo, en Tacaná, han librado desde hace 5 años una resistencia contra Unión Fenosa, paralela a la batalla legal. Desde 2002, la comunidad no ha pagado un solo centavo a la transnacional por el servicio de electricidad. Sus razones son que la empresa se comprometió a regular el servicio y terminar con los abusos en los cobros. Como la empresa no cumplió ellos tampoco cumplen con el pago. Desde hace 2 años, más de 10 comunidades de Tacaná se han sumado a esta acción. A inicios de diciembre de 2007, hombres desconocidos aparentemente de la empresa española de distribución eléctrica llegó al cantón San Pablo a cortar el servicio. Por tanto, el 15 de diciembre, la comunidad se a organizado, y todas las noches realiza patrullajes para evitar un nuevo corte y defenderse de las agresiones de la transnacional española.


Les opinions exprimées et les arguments avancés dans cet article demeurent l'entière responsabilité de l'auteur-e et ne reflètent pas nécessairement ceux du CETRI.