Venezuela

Organizaciones sociales y anclaje territorial

Los movimientos y organizaciones sociales en
América Latina luchan por mejores condiciones de
vida, exigiendo mayor participación en las políticas
públicas desde y en sus territorios. El anclaje
socioterritorial de las organizaciones sociales tiene
mucha importancia para la democratización de la
sociedad. En este artículo se considera si, en el caso
venezolano, se están construyendo nuevos espacios
públicos en el nivel microlocal, a partir de las
prácticas de las organizaciones comunitarias. El
análisis de organizaciones como los Consejos
Comunales y Comités de Salud muestra logros,
dificultades y contradicciones en los que están
insertas sus prácticas comunitarias. Se concluye que
en Venezuela ha comenzado la difícil construcción
de espacios públicos institucionalizados para el
ejercicio de la ciudadanía anclada en lo
socioterritorial.

par Beate Jungemann
(9 octobre 2008)

Lo (socio)territorial tiene hoy una gran importancia para comprender los profundos procesos
de cambio que están experimentando las sociedades periféricas del sistema capitalista
global. Muchos de los movimientos y las organizaciones sociales que han surgido en América
Latina a partir de los años noventa muestran una expresa dimensión territorial en su
lucha social. [1]

Este anclaje territorial es, entre otras, una consecuencia de los impactos causados
por las políticas neoliberales en los ámbitos económico, político, ambiental y cultural, tanto
en la escala global como en cada territorio nacional. Muchos movimientos han optado
por una ocupación y/o (re)apropiación de espacios territoriales, experimentando y rescatando
formas de vivir, de producir, de autogobernar y/o autogestionar que les permitan
preservar y (re)construir su identidad territorial, basándose en la reivindicación de sus
derechos sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales. Estamos hablando de
movimientos sociales como el Movimiento Sin Tierra (MST) en Brasil ; los zapatistas en
Chiapas, México ; el Movimiento Social de Comunidades Negras en el Pacífico colombiano ;
también de movimientos como los « piqueteros », específicamente de los trabajadores de
fábricas recuperadas, y las asambleas barriales en Argentina ; el movimiento de la « Coordinadora
del Agua » en la guerra del agua cochabambina, y el que se agrupa alrededor de la
Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

Las características de estos movimientos y organizaciones sociales muestran que los
conflictos sociales en América Latina, como en otras regiones, ya no son particularmente
expresión del conflicto asalariado keynesiano-fordista, en el cual los sindicatos son el sujeto
privilegiado ; los nuevos sujetos del cambio se mueven fuera de las relaciones formales
de clase y se concentran en el nivel socioterritorial (Altvater, 2006). Estos actores son
organizaciones y movimientos sociales muy diversos que buscan la formación de redes
socioterritoriales –locales, nacionales y transnacionales– y persiguen objetivos más amplios
en sus reivindicaciones. En los asentamientos de los MST, en los emprendimientos
productivos de los movimientos de desocupados y las experiencias de producción solidaria
de fábricas recuperadas en Argentina (Palomino, 2004), por ejemplo, se dan múltiples
procesos y prácticas de autoorganización social y productiva, así como diversas formas de
gestión comunitaria, constituyendo « nuevas territorialidades sociales » (Algranati y otros,
2004). En el caso de Chiapas, en su modo de vivir y producir los zapatistas buscan expresamente
una convergencia entre ecología y socialismo (Loewy, 2006).

Otras experiencias y dimensiones de la lucha de los movimientos y organizaciones
sociales son aquellas de grupos que se convirtieron en partidos políticos de izquierda, y que al llegar al poder implementaron políticas de transformación importantes a través de
distintos modelos de descentralización, con avances significativos de participación directa
de la población en el desarrollo local. En este sentido se puede nombrar el Communist
Party of India (CPM) del estado Kerala en la India, el Partido dos Trabalhadores (PT) en
Porto Alegre, Brasil y el African National Congress (ACN) en África del Sur. [2]

De cualquier manera, muchos de los movimientos sociales latinoamericanos de hoy
día aparecieron como respuesta a los impactos negativos del modelo neoliberal, caracterizándose
desde su creación por su lucha por la autonomía frente al Estado. Pero en el caso
de Venezuela, la mayoría de las organizaciones sociales nuevas [3] serán inducidas por el
aparato gubernamental luego de la victoria electoral del bloque progresista, mientras otras,
ya existentes antes del régimen actual, serán reforzadas. [4]

La creación de las nuevas organizaciones sociales por parte del Estado venezolano
formará parte de una estrategia de inclusión social. No obstante, tal estrategia deja abierta
reflexiones críticas e interrogantes sobre las posibilidades y limitaciones de la misma
para la construcción de un camino propio de emancipación y autonomía social de estas
organizaciones de base emergentes, aunque sostenemos que justamente el fuerte anclaje
territorial de ellas dentro de un proyecto político nacional de inclusión social significa una
oportunidad de rescatar, reforzar y construir su pertenencia al lugar y con eso su identidad
socioterritorial.

La realidad actual del proceso venezolano de transformación en el ámbito socioterritorial
es muy compleja, y desencadena muchas contradicciones en un escenario con
fuerzas sociales que se enfrentan en un ambiente de fuerte polarización política. Como
sea, el proceso no es solamente unidireccional, desde arriba hacia abajo debido a una
concentración cada vez mayor del poder presidencial, [5] sino que, por las condiciones en los espacios de lucha política emergente de los sectores populares, aflora el desarrollo de
nuevas identidades e imaginarios locales y socioterritoriales, influidos por las distintas
formas de participación que comienzan a desplegarse alrededor del reconocimiento constitucional
de los derechos sociales, políticos y económicos, y por los criterios normativos de
corresponsabilidades para la modificación del hábitat de tales sectores.

La complejidad y la velocidad del cambio en la sociedad venezolana, que pasa por un
proceso de reestructuración del poder político y económico, una dinámica de transformación
institucional (que pretende solventar la crisis no resuelta de la vieja institucionalidad
del Estado), y la construcción de una nueva institucionalidad paralela con el fin de poder
responder más directamente a las necesidades sociales (por ejemplo, de infraestructuras)
en el ámbito microlocal, dificultan hacer un análisis a profundidad. Lo que podemos constatar
son tendencias de cambio en el nivel socioterritorial, originadas por la movilización
de las comunidades, que buscan participar en las políticas públicas desde sus territorios a
través de nuevas (y viejas) prácticas comunitarias. Como se ha mostrado en otro trabajo
(Lacabana y Cariola, 2004), se observa una reversión del encerramiento territorial de los
sectores populares que fue propio del régimen neoliberal, hacia una mayor apertura de las
acciones comunitarias de los pobladores, asumiendo estos lentamente algunas competencias
y responsabilidades en el manejo de servicios públicos básicos desde sus territorios.

El análisis que presentamos en este trabajo es el resultado de reflexiones aún generales
sobre dos organizaciones sociales recientes : los Consejos Comunales y los Comités
de Salud. Los primeros constituyen la parte fundamental del nuevo modelo político territorial
y están en proceso de constitución. Los segundos surgieron como eje primordial de la
política social que se desarrolla a partir del año 2003. El diagnóstico sobre los Consejos
Comunales se basa en la información evaluada por la autora luego de su participación en
un proyecto de asesoría académica y técnica para la construcción de un Observatorio
Urbano-Socioterritorial en el municipio Valdez [6] del estado Sucre, en donde el despliegue
de estas instituciones, aunque recién constituidas, ha sido decisivo. En el segundo caso,
nos apoyamos en los resultados de una investigación sobre el impacto socioterritorial de
los consultorios populares del Programa Barrio Adentro y la participación de los Comités
de Salud en el mismo (v. Jungemann y Cariola, 2006).

Nuestro interés principal gira alrededor de la pregunta de si, a partir de las diferentes
prácticas sociales de las organizaciones comunitarias, en el caso del proceso de transformación
venezolano se están construyendo nuevos espacios públicos en el nivel socioterritorial. No pretendemos hacer comparaciones entre las experiencias que evaluamos,
ni sacar conclusiones generalizadas para los dos tipos de organizaciones analizadas,
sobre todo por lo reciente de su constitución en el ámbito de los Consejos. Tratamos sí,
como hemos dicho, de hacer reflexiones generales de acuerdo con una cierta perspectiva
conceptual, procurando una visión integral de la problemática que nos ocupa.

En este abordaje ha tenido que ver el estado de la información, aún poco relevante
para la comprensión de la contribución de las organizaciones comunitarias al proceso de
transformación socioterritorial. Por ello, el aporte de este artículo debe ser entendido como
una introducción al tema del anclaje socioterritorial de las organizaciones y movimientos
sociales y de su importancia para la democratización de la sociedad. La presentación y el
análisis de algunos hechos básicos de ese proceso y de experiencias comunitarias concretas,
suponemos pueden ayudar a elaborar hipótesis más complejas en torno a las contradicciones
del proceso en marcha de reconfiguración socioterritorial y local de Venezuela.

El artículo está organizado en dos secciones principales : la primera contiene una
aproximación conceptual a las transformaciones socioterritoriales en las dimensiones territorial-
global y territorial-social, destacando los procesos antagónicos de desterritorialización
y reterritorialización en la construcción de espacios públicos ; el último de ellos
fundamental para la profundización de la democratización de la sociedad.

En la segunda parte nos concentramos en la descripción y el análisis de las experiencias
venezolanas de los Consejos Comunales y los Comités de Salud. En el caso de los
primeros, presentamos una visión normativa de esta organización de base para recalcar su
importancia político-territorial. De seguida nos acercamos a ellos desde una visión local
concreta, destacando el momento político de intensos conflictos y de gran incertidumbre
en la dinámica de su constitución en el municipio Valdez. En lo que respecta a los Comités
de Salud, el análisis tiene el propósito de transmitir los logros alcanzados en su evolución
y las dificultades en que están insertas sus prácticas en el ámbito socioterritorial.

Finalmente, reflexionamos en torno a la necesidad de estudiar a profundidad tres
temas relevantes para lo que nos interesa : el modelo conceptual de democracia directa
que se pretende implementar en el nivel socioterritorial ; el desarrollo de competencias y
capacidades propias de comunicación y participación ; y el manejo de la conflictualidad por
parte de las comunidades.

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Notes

[1Véase Algranati y otros, 2004 ; Altvater, 2006 ; Merklen, 2004 ; Oslender, 2002 ; Palomino, 2004 ; Svampa, 2007.

[2Mientras los casos de Kerala y Porto Alegre son similares en el sentido de que partidos subnacionales rompieron con las tradiciones de
su avantgarde y construyeron una democracia local desde abajo hacia arriba, en el del ACN su hegemonía política no dejó prosperar la
participación directa y en la reforma del poder local dominó una lógica de comando burocrático desde arriba hacia abajo (Heller, 2002).
Casos como el de la construcción de un proyecto de sociedad en el mundo urbano periférico en Villa El Salvador, Perú, y el modelo de
gestión municipal participativo en Rosario, Argentina, son otros ejemplos de movimientos sociales que desarrollaron estrategias de
participación en el ámbito municipal, con un nivel alto de sostenibilidad local (Kliksberg, 2007).

[3Nos referimos a las organizaciones sociales que surgieron con los programas y estrategias de carácter social y económico del actual
Gobierno y que tienen una incidencia directa en el desarrollo socioterritorial : los Comités de Salud que apoyan el Programa Barrio
Adentro ; las cooperativas que están adscritas a los Núcleos de Desarrollo Endógeno, y los Consejos Comunales, encargados de la
planificación y gestión pública en el nivel comunitario.

[4En Venezuela, la aplicación de las políticas neoliberales en los años ochenta y noventa tuvo como consecuencia un aumento drástico
de la pobreza, situación que terminó en un estallido social en 1989, y con ello en una prolongada movilización popular. Surgieron
organizaciones que se ocupaban del tema de la regularización de la tierra urbana (Antillano, 2005) y que en el 2002 se constituyen, a
través del Decreto 1666, en Comités de Tierra Urbana (CTU), y como iniciativa de Hidrocapital en 1992-1993 se crearon las primeras
Mesas Técnicas de Agua (MTA), reguladas como mecanismo de participación comunitaria en el 2001 a través de la Ley Regulatoria del
Agua (Arconada, 2005).

[5Una expresión de esa concentración de poder es una propuesta, en el proyecto de reforma constitucional de la organización políticoterritorial
del país, en la cual se fortalecen y amplían considerablemente las competencias del Poder Nacional, delegando en el Presidente (por vía del decreto) las decisiones sobre la creación de nuevas instancias político-territoriales paralelas a las existentes. En la propuesta, las
autoridades de estas instancias territoriales serán designadas por el Poder Nacional (excepto en el caso de la figura de la Ciudad Comunal).

[6Véase « ¿Un espacio para el encuentro de tres lógicas de desarrollo ? El Observatorio Urbano y Socioterritorial de Valdez », Cuadernos
del Cendes, n° 62, mayo-agosto, 2006, pp. 121-125.

Les opinions exprimées et les arguments avancés dans cet article demeurent l'entière responsabilité de l'auteur-e et ne reflètent pas nécessairement ceux du CETRI.
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