Primer Mundo - Tercer Mundo

par François Houtart
(15 avril 2004)

I. Introducción

El concepto de Tercer Mundo tiene su origen en la situación de guerra fría que ha seguido la posguerra después de los acuerdos de Yalta. Dos mundos se oponían : el Oeste y el Este, representando de hecho dos sistemas económico-políticos, respectivamente el capitalismo (el Primer Mundo) y el socialismo (el Segundo Mundo). Cada uno era reagrupado alrededor de una superpotencia, los Estados Unidos y la Unión Soviética. Se calificó de Tercer Mundo, todo lo que se situaba en la periferia de los dos bloques.

Este « mundo » que a primera vista aparecía como al margen de los otros, era de hecho fundamentalmente concernido por la explotación de sus riquezas por el Primer Mundo y por un apoyo a los esfuerzos de liberación de parte del Segundo Mundo. Sin embargo, las exigencias geopolíticas de la guerra fría entre las dos superpotencias falsificó varias veces este esquema teórico.

II. Delimitación histórica

La expresión Tercer Mundo fue lanzada por el demógrafo francés Alfred Sauvy, en un artículo publicado en el semanario L’Observateur, el 14 de Agosto de 1954 titulado : « Trois mondes, une planète » (Tres mundos, un planeta). El decía : « Hablamos habitualmente de los dos mundos en presencia, de su posible confrontración, de su coexistencia, etc., olvidando a menudo que existe un tercer mundo, el más importante y, en resumidas cuentas, el primero en la cronología. Es el conjunto de los que se llaman, en estilo Naciones Unidas, los países subdesarrollados... Este tercer mundo, ignorado, explotado, despreciado como el tercer estado, quiere, él también, ser algo ».

El concepto fue adoptado universalmente y rápidamente se impuso como un sustituto a la noción de países subdesarrollados, juzgados peyorativo. Sin embargo, después de cuatro decenios, el concepto perdió también su carácter pertinente. De hecho, la definición de este « tercer mundo » se caracterizaba por una exclusiva referencia a los otros dos, sin indicar su especificidad y, rápidamente, el carácter peyorativo del concepto « subdesarrollado » se extendió a la noción de « tercer mundo ». Así el término fue cada vez más rechazado por los protagonistas mismos de esta entidad geográfica y política.

Por otra parte, la caída del socialismo real en el Este europeo puso un fin a la validez del concepto, una vez que el « segundo mundo » ya no existía como una oposición al « primero » y empezaba a entrar en una lógica económica y política similar.

Hoy día se habla de relaciones Norte-Sur, lo que tiene la ventaja de ser más analítico como concepto, pero no desprovisto de la ambigüedad de un préstamo de la geografía a la ciencia política.

III. Delimitación conceptual

La delimitación conceptual no puede ser separada de la realidad que cobre el concepto, es decir el fenómeno de subdesarrollo, de explotación económica, de dependencia, de desnivelación creciente, que caracterizan al Tercer Mundo, frente al Primero, en particular. Es así que varios contenidos fueron asociados con esta noción. Nos referimos a algunos de ellos que sintetizan las mayores orientaciones.

1. Concepción descriptiva

A principios de los años cincuenta, el economista francés François Perroux (Perroux, 1969) elaboró la idea de los cuatro círculos viciosos : tasa demográfica acelerada, industrialización deficiente, ingreso nacional bajo, economía desarticulada. Se trataba de las características del Tercer Mundo, en tanto que obstáculos al desarrollo.

El primer factor, demográfico, era un riesgo para los niveles de subsistencia, por la rápida disminución de la tasa de mortalidad frente a una tasa elevada de natalidad. El segundo era una industrialización no centrada sobre el desarrollo de la agricultura y dominada por las inversiones extranjeras. El flojo nivel de ingreso nacional no permite inversiones propias y hace crecer la dependencia del capital exterior. En fin, la desnivelación entre el consumo y el plan monetario bloquea el crecimiento.

Se puede decir que esta posición se queda en un nivel más descriptivo que analítico y no desemboca sobre una teoría real del subdesarrollo que caracteriza el Tercer Mundo. Sin embargo, este autor ha tenido el mérito de introducir estas nociones dentro de un público no acostumbrado a pensar con estas categorías en los primeros años de la Europa de posguerra.

2. Concepción tecnológica

La Enciclopedia Universalis, publicada en Francia, presenta en su rúbrica Tiers Monde este tipo de concepción. « El Tercer Mundo... no es tanto los países pobres frente a los países ricos, tampoco las regiones descolonizadas frete a neocolonizadores. Esta denominación concierne en definitiva ciertas relaciones o ciertos estadios en el proceso mundial de la civilización industrial ».

Según esta visión, se trata de las regiones del mundo donde la tecnología no se implantó ni se integró con los otros componentes de la identidad colectiva. Las relaciones de fuerza entre naciones se definen en función de esta realidad. Una curta parte de la humanidad dispone de las tres cuartas partes de los recursos mundiales y la solución de este desnivel es uno de los objetivos mayores de la humanidad contemporánea.

Esta concepción privilegia las relaciones entre el hombre y la naturaleza por intermedio de la tecnología, sin integrar realmente en el análisis las relaciones sociales. Estas son presentadas como una consecuencia, pero sin tener en cuenta el hecho que el desarrollo tecnológico no es ajeno a las relaciones sociales de producción, ni a las lógicas fundamentales del sistema que lo lleva a cabo, es decir, en este caso, el sistema capitalista. Una tal sobrevaloración de la tecnología corresponde al cientismo que orienta el optimismo neoliberal.

3. El retraso

El auto principal de una teoría del retraso es el norte-americano Walter Rostow (1953, que escribió a principio de los años 60’. Según él, cada país pasa por cinco fases sucesivas : 1) las sociedades tradicionales ; 2) la transición que prepara el arranque ; 3) el arranque económico ; 4) la marcha hacia la madurez ; y 5) el consumo de masa. Cada país debe seguir el escalafón. El subdesarrollo es, pues, un retraso de desarrollo. Las relaciones entre países ricos y pobres puede acelerar el desarrollo, gracias a la transferencia de capitales y de conocimientos técnicos.

Esta concepción, además de ser muy economicista, no toma en cuenta las relaciones de fuerzas realmente existentes entre las diversas naciones desarrolladas y subdesarrolladas. Es una versión renovada de los clásicos de la economía liberal.

4. La marginalidad

La teoría de la marginalidad nota con sobrada razón el dualismo social existente y su crecimiento numérico en el Tercer Mundo. El análisis consiste en mostrar la oposición que existe entre una población integrada en el sector moderno y otra constituyendo el sector marginal del desarrollo capitalista, sector a menudo caracterizado como informal. Se trata de integrar de una manera u otra este último al primero. Sin embargo, esta teoría ignora el carácter central de las vinculaciones que unen los dos sectores. La utilización de este concepto, tanto al interior de las sociedades del Tercer Mundo como para las relaciones internacionales, lleva, en el mejor de los casos, a políticas de integración por medio de ciertas reformas. De hecho, la situación real de relación estructural entre los dos polos de la realidad impide la eficacia a largo plazo de los remedios propuestos.

5. El intercambio desigual

Es en los años ’70 que G. Myrdal (1957) y E. Arrighi (1974) utilizaron este concepto, basándose particularmente en los intercambios comerciales. Observan que ellos aumentan entre países ricos y disminuyen entre países ricos y pobres. Los pobres venden sus productos menos caros, cuando los ricos venden los suyos más caros. Varios factores y mecanismos fueron indicados por estos autores : fuga de capitales, fuga de cerebros, corrupción generalizada, inversiones suntuarias, analfabetismo, etc.

Si la realidad del « subdesarrollo » está bien descrita con esta noción, por una parte se trata de una concepción muy economista y, por otra, poco explicativa. Estos trabajos, sin embargo, han tenido la ventaja de ir más allá que las demás teorías existente en el mundo occidental.

6. Relación centro-periferia

Johan Galtung ha propuesto esta noción, como herramienta conceptual en los años ’60. Es la relación entre los países económicamente desarrollados y los demás que permite explicar la situación de subdesarrollo. Sin embargo, según el autor, este mecanismo de macro-dimensión se caracteriza también por una realidad más sutil. En cada polo hay un centro y una periferia. De hecho, existe una similitud estructural entre los dos centros y las dos periferias. En la dinámica del proceso se teje una alianza entre los dos centros que permite la reproducción de la dominación sobre las respectivas periferias.

Esta conceptualización tiene la ventaja de describir la realidad en términos de relaciones y no solamente de retraso o de tecnología. Fue un paso importante en la problemática de lo que se llama el Tercer Mundo y esta conceptualización ayudó mucho a una toma de conciencia en medios no marxistas.

7. Las teorías marxistas

Dentro de los autores marxistas existen varias orientaciones, de las cuales vamos elegir algunas bastante significativas. Todas las corrientes marxistas se inspiran también en Lenin y en su obra sobre El Imperialismo como última fase del Capitalismo.

1) El desarrollo desigual

Samir Amin, egipcio de nacionalidad, escribió en 1974 un libro sobre este tema : El Desarrollo desigual. Ensayo sobre las formas sociales del capitalismo periférico. Según este autor, el capitalismo no ha nacido de la transformación interna de las grandes sociedades tributarias, como la egipcia o la china, sino en la periferia de estas civilizaciones. Hoy día, el aspecto principal de la contradicción en el sistema capitalista universal es la oposición entre su centro desarrollado y dominante –principalmente Europa Occidental y los Estados Unidos– y su periferia subdesarrollada y dependiente –lo que se llama habitualmente el Tercer Mundo–. Sin embargo, según Samir Amin, es a partir de la periferia, confinada en los límites de un desarrollo más y más desigual, que una transformación podría intervenir.

Este ensayo teórico tiene la ventaja de desarrollar una perspectiva histórica y de integrarla en un pensamiento dialéctico, lo que ofrece una real hipótesis explicativa al fenómeno. La importancia de una tal dimensión para la solución de los problemas a largo plazo es obvia.

Este autor ha desarrollado estas perspectivas en numerosos otros libros, como L’accumulation à l’échelle mondiale, La Déconnexion, L’Eurocentrisme, L’Empire du Chaos, etc.

2) El capitalismo como sistema mundial

Muy similar en la perspectiva son los numerosos escritos de Immanuel Wallerstein (1983), y su escuela, sobre este tema. Según este autor, el capitalismo ha tenido características similares a pesar de sus diferencias en el tiempo y en el espacio. Se desarrolló como un sistema integrado y finalmente mundial. De hecho, el capitalismo ha provocado un empobrecimiento no sólo relativo, sino real del Tercer Mundo. Los problemas económicos y sociales de estas sociedades quedarán sin solución si continúan localizándose dentro del cuadro del capitalismo mundial.

En este tipo de análisis, el acento está puesto sobre la lógica fundamental del sistema y no sólo sobre los efectos aleatorios. La solución se sitúa en un cambio de lógica y no en una adaptación del sistema. El autor, siendo un historiador, comprueba su teoría con una perspectiva a largo plazo.

3) La dependencia

La teoría de la dependencia tiene su origen en América Latina y es bien conocida en el continente. Este tipo de conceptualización se inscribe en la tradición del análisis marxista y se aproxima a la visión de la relación centro-periferia. Se trata de los escritos de Gunder Frank (1970), Fernando Enrique Cardoso (1969), Aníbal Quijano (1967), Teotonio Dos Santos (1969) o Celso Furtado.

En esta perspectiva, el desarrollo capitalista de los países desarrollados bloquea el desarrollo autónomo de los países del Tercer Mundo. Eso proviene de la explotación de las riquezas del Tercer Mundo por los países del centro, de las inversiones y de la tecnología adaptada a los intereses de los países avanzados y, finalmente, de un cierto número de mecanismos financieros que coronan el conjunto. Este tipo de política económica tiene repercusiones políticas, militares y culturales.

Se acusó a esta teoría de desarrollar una visión demasiado dual y poco dialéctica, con el riesgo de transformar una contradicción de clases en oposición de países o de regiones, o también de desembocar sobre un radicalismo revolucionario finalmente poco eficaz. Sin embargo, ella puso el acento sobre un aspecto muy real del capitalismo contemporáneo. Esta teoría también inspiró la teología de la liberación.

8. La posmodernidad

El rasgo intelectual de la posmodernidad no es tanto, como uno podría esperarlo en esta materia, de poner en duda las formas de modernidad no criticadas en la mayoría de las teorías del desarrollo, sino de pretender que la realidad es tan compleja que no permite ninguna explicación global. Cada fenómeno tiene una tal diversidad de causas, que no se puede privilegiar la una sobre la otra.

Aplicado a los problemas del Tercer Mundo, este concepto lleva a parcelar la realidad y a tratar de dar una respuesta a cada uno en particular. Corresponde a la filosofía del neoliberalismo y constituye de hecho una base ideológica para la fase actual de la acumulación capitalista, especialmente cuando se trata de las sociedades del Tercer Mundo.

9. Esfuerzos de organización del Tercer Mundo

El primer esfuerzo ha visto el día en 1955, en la conferencia de Bandoung, a la iniciativa de Nehru, Zhou Enlai, Soekarno, Nkrumah, Nasser y Hô Chi Minh. Se trataba de una reunión de los países ex-colonizados.

En 1958 se organizó en El Cairo la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Africa y de Asia (OSPAA), siempre en la ola de la descolonización. En 1965, el Che Guevara se reunió en Argel con Ben Barka para pedir la ampliación de la solidaridad afro-asiática a los pueblos de America Latina.

De esta iniciativa nació algunos meses después, el mismo año 1965, la primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Africa, Asia y América Latina, en La Habana. La orientación que daba el Che a esta iniciativa fue fundamentalmente anti-imperialista. De allí nació el OSPAAAL o la Tricontinental.

El Movimiento de los No-Aliados (NOAL) fue fundado en Belgrado en 1961, para preservar la independencia de los países miembros en relación con las dos superpotencias. No todos los miembros eran países del Tercer Mundo, pero sí la mayoría. En 1983, la conferencia de New Delhi elaboró un programa de acción para la cooperación económica con los países del Tercer Mundo.

En 1974 se organizó en Argel el grupo de los 77, para las negociaciones Norte-Sur. Actualmente el grupo reúne 121 países del Sur. Varias conferencias trataron de temas económicos, en particular la Conferencia de Caracas en 1981, sobre la cooperación Sur-Sur.

En ocasión de la reunión de los 7 países más ricos del mundo, se organizó en 1989 en París una cumbre de los 7 países más pobres, bajo la denominación de T.O.E.S. (The Other Economic Summit). Se trataba de Amazonia, Bangladesh, Burkina Faso, Haití, Mozambique, las Filippinas y el Zaire. Se pidió la abolición de la deuda externa de los países en vía de desarrollo.

En 1990, en Kuala Lumpur se reunió el Grupo de los 15 : Argelia, Argentina, Brasil, Egipto, Malasia, India, Indonesia, Jamaica, México, Nigeria, Perú, Yugoslavia, Senegal, Venezuela y Zimbabwe.

Daniel Ortega, en una conferencia en la Universidad Católica de Lovaina, en Louvain-la-Neuve, en 1991, después de largos esfuerzos en el Medio Oriente para impedir la guerra del Golfo, lanzó la idea de una unión de las fuerzas progresistas del Sur, en colaboración con movimientos progresistas del Norte, para un Nuevo Orden Internacional. La intención era llenar el vacío provocado por la caída de los países socialistas que deja a los países del Tercer Mundo sin ningún contrapeso frente al capitalismo triunfante.

Como se puede notar, los esfuerzos de reagrupación de los países del Sur, no estuvieron exentos de ambigüedad. La dificultad consiste en el tipo de solidaridad que se puede construir. Los NOAL tenían un sentido durante el período de la existencia de la guerra fría entre los dos primeros mundos. Sin embargo, las contradicciones entre los regímenes internos de los países miembros no podían sino reducir los campos de consenso. Las otras reuniones a nivel de Estados, tenían que olvidar las contradicciones entre ellos y cerrar los ojos frente al hecho de que varios de ellos eran dirigidos por personas o grupos ligados con los intereses del imperialismo económico : basta citar las Filipinas o el Zaire. Solamente un análisis serio de la naturaleza de las vinculaciones entre el Norte y el Sur permitirá definir quiénes son los aliados y quiénes son los enemigos de un Nuevo Orden Internacional, capaz de ofrecer al « Tercer Mundo » la posibilidad de solucionar sus problemas.

10. Otros conceptos en relación con la noción de Tercer Mundo

Ya hemos hablado de la relación Centro-Perifería o del No-Alineamiento. También se habló de Países subdesarrollados o en vías de desarrollo (PVD). Debemos añadir todavía algunas expresiones importantes en relación con el concepto Tercer Mundo.

El Cuarto Mundo (Quart Monde) se aplicó primero a los grupos excluidos de las sociedades desarrolladas y después a los países más pobres dentro del Tercer Mundo.

Las relaciones Norte-Sur como concepto empezó a reemplazar la noción de Tercer Mundo. Sin embargo, tiene la desventaja de privilegiar de manera exclusiva la vinculación entre los dos polos e ignora las relaciones sociales internas de las sociedades del Sur. También el aspecto geográfico del concepto añade otra ambigüedad.

El Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI) nació como concepto de las negociaciones Norte-Sur, iniciadas en 1974. Se trataba de una plataforma común entre los países No-Alineados y el grupo de los 77. Sin embargo, este proyecto era caracterizado por la volundad de los Estados y de las nuevas burguesías del Sur, de obtener una parte más grande del crecimiento económico y no de cambiar la lógica fundamental del capitalismo.

En conclusión, sólo un enfoque analítico puede ofrecer una serie de conceptos adecuados a la realidad de lo que se llamó el Tercer Mundo. Se trata esencialmente del capitalismo como sistema mundial y de las consecuencias lógicas del proceso de acumulación. La situación del Tercer Mundo, se sitúa dentro de este proceso iniciado hace por lo menos cinco siglos. Las transformaciones y las contradicciones sociales y culturales existentes provienen del mismo proceso. Las diferencias entre las diversas regiones provienen en una gran parte del tipo de sociedad precapitalista que conformó las relaciones económicas y políticas.

Un análisis de clases se revela indispensable para entender las alianzas entre las fuerzas sociales internas y externas en el proceso. Los conceptos generales, como Tercer Mundo, no han contribuido siempre a analizar ni a encontrar soluciones a las situaciones reales que caracterizan estas sociedades. El futuro parece oscilar entre un rechazo de toda conceptualización global, particularmente útil para un neoliberalismo que debe ocultar su lógica profunda y un análisis de las contradicciones que deben ser resueltas para llegar a un nuevo dinamismo humano.

IV. Bibliografía

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— Amin, Samir, L’empire du Chaos, Paris, L’Harmattan, 1991.

— Arrighi, Emmanuel, Le Profit et les Crises : une approche nouvelle des contradictions du Capitalisme, Paris, Maspero, 1974.

— Cardoso, Fernando Enrique, Dependencia y Desarrollo en América Latina, México, Siglo XXI, 1969

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— Perroux, François, Indépendance de l’Economie nationale et Interdépendance des Nations, Paris, Aubier-Montaigne,1969.

— Quijano, Aníbal, Dependencia, cambio social y urbanización en América Latina, Stgo., CEPAL, 1967.

— Rostow, W.W., The Stages of Economic Growth, Oxford, Claredon, 1953.

— Wallerstein, Immanuel, Historical Capitalism, Londres, Verso, 1983.

Texto preparado para la Boletín de Filosofía de la Universidad Católica Cardenal Silva Henriquez (UCSH), Santiago de Chile.

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