Las comunidades organizadas valen, ¡y mucho !

Dedicamos este artículo a Eduvijes Sánchez

Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Biblia (Mt 6.21)

Cuando bebas agua, recuerda la fuente. Proverbio Chino

“Las cooperativas y asociaciones dividen a las comunidades”, “las organizaciones son la puerta grande para que dos o tres lobos se aprovechen del resto de las ovejas”, “las organizaciones son como las viejas ‘catedrales’, cascarones vacías”, “las comunidades son ‘masas sin levadura’ de las cuales nunca saldrá ‘pan’ que se multiplique”, “es iluso creer en el pueblo”, “solo el patrón, el mercado o Dios puede cambiar a las personas”. Con frecuencia nos topamos con estas creencias que son medias-verdades, mezcla de discriminación y de providencialismo. Lejos de negar que hay organizaciones involucionadas, resaltamos que hay organizaciones únicas e innovadoras que superan esas creencias apenas descritas. En este artículo describimos a una de ellas, la Red COMAL de Honduras, cuya ‘fuente’ y ‘tesoro’ está precísamente en las comunidades que se organizan, presentamos tres de esas comunidades, y al final resaltamos los pequeños grandes cambios que esa red de organizaciones va generando en la vida de las personas.

La novedad de la Red COMAL

Esta organización aglutina a 122 organizaciones de primer y segundo grado, de los departamentos de Intibuca, Gracias, La Paz, Yoro, Santa Bárbara, Taulabé, Marcala, Choluteca y Siguantepeque. Ante el creciente dominio del mercado, a principios de los años de 1990, sus líderes visionaron un mercado alternativo para la pequeña producción campesina e indígena. ¡Otro mercado para las comunidades es posible ! En sus 20 años, golpeado por diferentes ‘tormentas’ externas e internas, la red COMAL ha construido un camino que mostramos en la Figura adjunto (una escalera que inicia cuando una comunidad se organiza, y grada a grada avanza a su sostenibilidad y cambios tecnológicos) y que, elaborado como una teoría, se leería así : cuando las organizaciones resuelven sus caciquismos internos y combinan comercio y crédito de forma sostenible en diferentes escalas (comunitario y municipal), pueden generar cambios tecnológicos (p.ej. agricultura sostenible y procesamiento de materia prima) y seguir escalando hacia otros desafíos de forma acumulativa, como la enseñanza Maya : un día carga el día anterior ; hoy carga el día de ayer y mañana carga el día de hoy.

Esta novedosa organización, en el contexto actual de mayor recrudecimiento del fundamentalismo del mercado, del estado como ‘agente mercantil y privatizador’ y de la escasez de apoyo de la cooperación internacional, va también re-inventándose a sí misma, regresando y dinamizando aún más sus ‘fuentes’ : las comunidades. ¿Por qué ? Para no caer en lo que llamamos ‘el síndrome 20-25’, de organizaciones que nacen con gran espíritu (visión y misión) y que luego de 20 a 25 años involucionan, se burocratizan y se arropan de arrogancia tecnocrática, absorbidas por el mercado. ¿Cómo es que la Red COMAL es tan innovativa y a la vez se va re-inventando a sí misma ? Porque detrás de la red COMAL hay comunidades que, en la medida que se organizan, son capaces de contrarrestar la fuerza dominante de los mercados.

Comunidades organizadas

A continuación tres comunidades con atributos diferenciados. La comunidad de Encinos del departamento de Intibuca, con 500 habitantes en zonas declaradas de extrema pobreza, es una comunidad con fuerte cohesión social, agricultura intensiva con areas agro-ecológicas, y con un liderazgo influyente más allá de la comunidad. Esta calidad de comunidad fue posible porque desde hace 35 años tienen una Tienda Campesina (TC) y una Caja Rural, desde hace 13 años años tienen una empresa comercializadora de hortalizas, y desde hace 4 años, junto con otras TCs, son dueñas de una Empresa de Servicios Múltiples (tipo distribuidora). ¿Cómo estas organizaciones son sostenibles a la vez que benefician a sus miembros y a toda la comunidad ? Primero, cada asociado aporta 1500 Lempiras en su TC y con ello recibe el equivalente al 100% de esa aportación como ganancia (o sea, otras L 1500) ; si el asociado aporta más de L 1500 recibe el equivalente al 20% de ese monto adicional de aportaciones como ganancia de la TC ; ambos beneficios al final del año. Segundo, los asociados obtienen crédito equivalente hasta el doble de su aportación mínima, o sea hasta L 3,000. Tercero, la TC ofrece productos en precios ligeramente por debajo de los precios del mercado, mientras el salario de la vendedora (administradora de la TC) es el 30% de la ganancia bruta ; es decir, la vendedora está incentivada a vender más, como la población a hacer sus compras en la TC. Estos tres hechos hacen que no haya mora y que la comunidad entera se beneficie : si un socio debe L 3000 y no paga a tiempo, la TC y la Caja retienen sus aportaciones (L 1500) y sus ganancias (L 1500), y como todos los socios tienen aportaciones adicionales, luego de la retención, aun les queda recursos.

La segunda comunidad es El Corozo, del departamento de Yoro. Allí, de la mayoría de la población que producen caña, 20 familias en 2009 decidieron organizar una Empresa de Servicios Múltiples (ESM). ¿Qué es lo novedoso ? Paulatinamente van superando creencias centenarias : “los hombres saludan solo a los hombres,” “campesinos no son capaces de dirigir su organización,” “solo los señores y hombres pueden ser líderes, las mujeres para nada” y “recursos del estado no deben entrar a una organización campesina”. Estas creencias son verdaderos ‘demonios’ que hacen sus nidos en la mente humana y determinan las acciones humanas. ¿Cómo las van superando ? Primero, las 20 familias despertaron ante su realidad : sin transformar la caña en dulce y luego en panela granulada, sus ingresos no aumentarían, y si sembrasen más caña necesitarían más tierra y dañarían más el ambiente –porque la caña no soporta ni un árbol en su área ; entonces organizaron la ESM. Segundo, desde el inicio decidieron que no solo la directiva se reuniese cada mes, sino toda la asamblea, para tratar cada detalle de la vida de la organización y tomar decisiones de forma colectiva. Tercero, nombraron como sus miembros directivos según su capacidad, así su actual directiva es presidida por una mujer, y entonces también entre mujeres y hombres se saludan. Cuarto, dan aportaciones para sus inversiones y cubrir los gastos de gestión de la directiva, y lograron que el Estado les financie la construcción de la planta procesadora de azúcar granulada. Con sentido de apropiación y aprendizaje a través de las reuniones mensuales, y ayudados por la proximidad de vivir en un mismo lugar, van construyendo una fuerte comunidad.

Y la tercera es la comunidad de Huertas, del departamento de La Paz. Como parte de las capacitaciones de una agencia de cooperación, recibió semilla de maíz transgénica “para que cosechen más y aseguren su alimentación.” La comunidad, luego de una larga deliberación interna bajo el liderazgo de su cooperativa, dicidió enterrar aquella semilla : “si perdemos nuestro maíz amarillo, cada año tendremos que comprar esa semilla que vale L 4,600 para cultivar 1.5 mzs (1.11 hectáreas) y depender de insumos químicos ; el hambre tocaría nuestras puertas.” A las semanas el representante de la agencia de cooperación regresó : “¡esta gente no quiere progresar ! ¿Por qué no sembraron el maíz que les dimos ?” La comunidad, en la voz de uno de sus líderes, respondió : “aquella semilla estaba vencida, no nació nada, trabajamos en vano”. El representante de la agencia de cooperación asintió : “ahh, está bien.” Lejos de defender una u otra semilla, el carácter individualista que le imprimen la mayoría de las agencias de cooperación a sus proyectos versus el carácter organizativo que las comunidades le imprimen, o el discutir de quién engañó a quien, destacamos el carácter deliberativo de la comunidad bajo el liderazgo de su cooperativa, su visión de largo plazo y su fuerza capaz de convencer a la misma agencia de cooperación.

Pequeños grandes cambios

Las TCs, Cajas Rurales, Empresas de Servicios Múltiples y las Cooperativas mencionadas en estas tres comunidades, hacen parte de la red COMAL ; y sobre todo hacen parte con su visión, sus deliberaciones, sus experimentos y modo de reglamentar lo que les funciona, su conciencia de ir cambiando reglas nefastas y sutilmente defender sus formas organizacionales más allá del individualismo. Su corredor, a través de la red, es de las comunidades hacia lo nacional y hacia el mundo, y viceversa. Son espacios glocales (tan local como global), de ‘co-onflictos’ permanentes –que cooperan en medio de conflictos que cruzan sus fronteras administrativas. Eso es por ejemplo aquella disputa por la semilla en la comunidad de la Huerta, una disputa que es tan local como global que incluye lo intangile (visión y modo de organización comunitaria) ; el afanarse en sacar panela granulada en una Centroamérica con millonarios invirtiendo en azúcar y en plantaciones de caña como herencial colonail ; o la agricultura ecológica que “nada contra la corriente” del agro-negocio.

Las comunidades, a simple vista parecen mundos cerrados y dispersos, como estrellas en el cielo ; pero en reflexión conjunta aparecen vinculadas densamente entre si, como ‘constelaciones de estrellas’ revelando imágenes que van cambiando : una ve que la semilla criolla y otros cultivos hacen su milpa que garantiza sus vidas, otra ve que las creencias se derrumban en la medida que aprenden, y otra introduce reglas en la medida que prueba procesos circulares entre aportaciones, crédito y ganancias del comercio. A la vez, captamos que son más que dinero en tienda, caja, ESM o en cooperativa ; son familias que se organizan y que provocan pequeños grandes cambios : campesinos que dirigen sus empresas, mujeres que se hacen líderes, hijos que hacen diferencia en la agricultura familiar, mujeres y hombres que se saludan, deliberan sus decisiones, familias que procesan café, panela granulada, manteca, aceite, jabón… Son comunidades de-centradas (no dispersas) densamente conectadas que visionan y “le miran los dientes al caballo regalado”, y que se organizan para resistir a diario al despojo del mercado que les condena a proletarizarse, a emigrar y a la violencia social y de género.

Los filósofos y místicos del siglo medieval inventaron la palabra fulguratio, en latín, para indicar la creación de algo nuevo : fulguración, relámpago. Las ciencias naturales nos enseña que el relámpago es una chispa eléctrica ; al chocar dos sistemas independientes generan un corto circuito, lo que es algo nuevo –de ahí la expresión “el todo es más que las partes”. La red COMAL es más que cada una de las 122 organizaciones miembros ; y las comunidades son más que la red COMAL. Las comunidades y sus organizaciones no son como un sistema independiente, estático, sino que aprenden y cambian ; y cuando esas comunidades se vinculan (“chocan”) en ‘co-onflictos’, hacen emerger nuevas realidades, un fulguratio que se acumula y se expande. Esto, ante la elite de izquierda y de derecha es “ilusión” porque, dicen, “el pueblo se mueve solo si es movida desde arriba” (patrón, vanguardia, gerente, mercado y/o Dios). La red COMAL y las comunidades, debatiéndose constantemente entre aquello ‘desde arriba’ y ‘desde abajo’, parecen decirnos que las comunidades son más que ilusiones. Ciertamente, la ‘fuente’ y el ‘tesoro’ de la Red COMAL están en las comunidades, quienes en la medida que se organizan cultivan una conciencia de gobernar los mercados desde sus territorios (sus “aguas”). Esta es la base para que la red COMAL siga re-inventándose.

Dime cuan inmerso estas en las comunidades organizadas y te diré cuánta diferencia hace tu organización para la vida de las personas. De veras, las comunidades organizadas valen, ¡y mucho !


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