Hacia la re-invención del « comercio justo »

El movimiento del Comercio Justo (CJ) nació en 1964 en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Desde entonces, varios países europeos promovieron las tiendas UNCTAD que comercializan productos de países en vías de desarrollo. Después comenzaron las cadenas de tiendas “solidarias”. En 1973 arrancó el comercio de café CJ de cooperativas guatemaltecas con la marca “Indio Solidarity Coffee”. En la década de 1980 aumentó el volumen de los productos y se mejoró su diseño ; en las tiendas solidarias se vendían mezclas de café, té, miel, azúcar, cacao, nueces, banano, flores... En 1988 comenzó a operar en Holanda el sello “Max Havelaar”.

En 1997 se creó la Organización Internacional del Comercio Justo (FLO). La entrada de FLO significó un cambio substancial del movimiento del CJ, de ventas marginales de cadenas alternativas criticando al capitalismo a entrar al mercado capitalista de productos y marcas transando grandes volúmenes argumentando que así transformaría ese mercado capitalista y mejoraría los ingresos de las familias productoras. Fue, según Taylor et al (2005:204), un viraje de una estructura de gobernanza ATO (Organización de comercio alternativo) que enfatizaba relaciones directas entre consumidores y productores a una marca más impersonal y de búsqueda de nichos de mercado con estrategia más convencional. Este viraje fue acompañado de un mayor control de los países del norte sobre FLO, donde los votos de las organizaciones de productores no tenía mayor peso. Este auge del CJ devino en una crisis interna y luego en un cambio de su estructura de gobernanza. Un debate iniciado en 2001 concluyó con una escisión en 2011, cuando el CJ de Estados Unidos (FT-USA) se retiró del CJ internacional (FLO). FT-USA preconizó el “comercio justo para todos”, propuso aumentar aún más el volumen de exportaciones de café a base de incluir a las grandes plantaciones (grandes productores), a fin de que se beneficiase a los trabajadores de esas plantaciones. Como efecto de esa escisión, a partir del 2012, FLO, para contener el apoyo de las organizaciones de pequeños productores, cedió a que las decisiones en FLO se basen en el 50% de votos de organizaciones de tres continentes (Coordinadora Latinoamericana de Comercio Justo de Pequeños Productores, Fair Trade Africa y Network of Asian Producers) que representan a 800 organizaciones y a un millón de pequeños productores de 60 países de África, Asia y América Latina, y 50% de votos de 21 marcas nacionales de Europa y de Estados Unidos. (Mendoza, 2012a).

Lejos de liberarse de esa crisis en 2011, el entramado del CJ enfrenta nuevos desafíos. El sello CJ enfrenta cada vez más competencia de otros sellos con similares atributos. Muchos compradores y tostadores de café se decantan por el enfoque direct-trade en lugar del fair-trade. Y muchas cooperativas están enfrentando una mezcla de crisis y ‘privatización’ con sus consecuentes virajes hacia estructuras de gobernación menos democráticas. Estos elementos expresan un contexto de mercado neoliberal crecientemente absorbente, con una estructura que mercantiliza todo y que en correspondencia moldea cambios en las cadenas de producción y de comercialización. Ello nos revela la paradoja del CJ, de crecer involucionando : crecer en volúmenes entrando al mercado convencional (mainstream) mientras descuida buena parte de sus principios de transformar las relaciones injustas del comercio ; de conquistar mercados y de ser absorbido por esos mercados ; de dinamizar económicamente al cooperativismo y a la vez de vaciarla de su lado asociativo.

Ese contexto absorbente moldea a los actores y a la vez es moldeado por ellos. Esto nos refiere a la relación entre la estructura y los actores. La perspectiva estructural por sí sola tiene el riesgo del determinismo, mientras el solo ver a los actores y sus acciones porta el riesgo del voluntarismo. Las estructuras se expresan en reglas y regularidades, fenómenos colectivos y persistentes, como “las corrientes submarinas” debajo de las olas, mientras los actores sociales, que son como “las olas del mar”, producen y reproducen las estructuras interpretándolas en sus acciones. Las estructuras, como la intermediación convencional o la del CJ, limitan y posibilitan el accionar de los actores sociales ; es ahí donde surgen relaciones recíprocas entre actores individuales y colectivos.

En este artículo enfocamos esa relación entre estructuras y actores, y desde ese marco no proponemos que el CJ vuelva a ser ‘alternativo’ en tanto ATO y con pequeñas transacciones económicas, sino que el CJ resuelva esa paradoja de crecimiento con involución siendo ‘alternativo’ en tanto incrementa su crecimiento actual, profundiza sus estructuras democráticas, y mejora su capacidad de gobernar esos mercados a favor de las sociedades.

Para ello, trabajamos una base de información y análisis que proviene de varias fuentes y dinámicas de trabajo compartidos con diferentes actores de forma reflexiva.
Primero, hacemos uso de métodos convencionales, como el revisar estudios que sobre el comercio justo se han publicado en los últimos años, el analizar datos secundarios correspondientes, a fin de ubicarnos en los hallazgos de conocimiento acumulado y ponderar el peso del comercio justo, y el de experimentar pruebas como el pesaje del café desde su estado cereza hasta oro exportable, así como el hacer catación paralela a lo que hacen las organizaciones. También hemos entrevistado a gerentes de empresas, comerciantes y productores individuales en el lado de la cadena de café convencional y privado, asi como con algunos compradores que forman parte del movimiento direct-trade.

Segundo, hemos sostenido conversaciones con inspectores de certificadoras, compradores y/o tostadores de café, cooperativas en Estados Unidos y Tiendas-cooperativas de Europa, funcionarios de la banca social, responsables de organismos de la cooperación internacional. En ese marco hemos estudiado experiencias destacadas de cooperativas de cada país de Centroamérica (ver Mendoza, 2016a, 2016b, 2016c, 2016d y 2017), y hemos visitado a cooperativas de Bolivia, Colombia, Italia y de Estados Unidos. En los casos de Centroamerica fueron a través de procesos de inmersión, mientras en el resto de los países vía conversaciones por algunos días. Esto nos ayudó a ponderar similitudes y diferencias entre las cooperativas, a la vez que completar nuestra lectura sobre el CJ desde el lado de los compradores de café y tiendas de solidaridad en Europa y en los Estados Unidos. Al decir ‘conversaciones’, la distinguimos de entrevistas que es más vertical, de una vía, de alguien que pregunta y de otro que responde. Conversaciones con 1 hasta 5 personas, es de intercambio de ideas, de preguntas que hacemos y preguntas que nos hacen, de informaciones que cruzan, que las analizamos y las traducimos en propuestas de acción. En algunos casos sostenemos conversaciones vía skype y vía correo electrónico ; y nos alimentamos de las reacciones on line a las constantes publicaciones que hacemos sobre los procesos que vamos encontrándonos con relación al desarrollo rural. En esto hemos aprendido una lección : toda persona tiene información (en su mente, de forma escrita en actas o notas, recibos, pagarés, contratos, y hasta cuadros de datos) y capacidad de análisis, y en correspondencia es suceptible a cambiar en la medida que aprende, sean socios de cooperativas o facilitadores como el caso nuestro.

Tercero, desde el año 2010 estamos trabajando con 35 cooperativas de primer grado en Nicaragua, lo que significa el 20% del total de las cooperativas cafetaleras de primer grado, dando seguimiento a –y acompañándoles en– sus acciones ; ello nos ha permitido estar inmerso en la vida de sus asociados y en la vida de las organizaciones, proveyéndonos una comprensión desde adentro de las cooperativas y por varios años. En esto aprendemos que los significados detrás de los números importan mucho, y que ello se logra en la medida que nos ‘ponemos en los zapatos’ de las familias asociadas, lo que incluye no solo entender pero construir amistad, es esta relación que hace avanzar una comprensión que provoca cambios en ellos y los acompañantes.

Finalmente, hemos sostenido decenas de talleres y Diplomados, donde a diferencia de las ‘capacitaciones’, que consiste en preparar algún contenido de conocimiento y proveerla a la audiencia, triangulamos información y análisis con los asociados, directivos, técnicos y gerentes de las cooperativas productoras de café, y facilitamos procesos de reflexión. Buena parte de este texto ha ido surgiendo en estos espacios, de idas y venidas, no tanto porque “del choque de las piedras nazca la luz,” pero de producir preguntas en encuentros y choques de las ‘piedras tectónicas mentales’ en un mundo en que los espacios para reflexionar son cada vez más escasos.

Es esta combinación de métodos convencionales y procesos de conversación, acompañamiento, inmerción y facilitación que ha cultivado una metodología reflexiva con múltiples productos, uno de los cuales es este texto. Después de esta sección, la segunda que sigue presenta el carácter innovativo del CJ. La tercera sección describe ese contexto de mercado neoliberal que absorbe lo innovativo del CJ y provoca su paradójica involución. La cuarta, quinta y sexta sección discuten los procesos de cómo se da esa involución. La séptima sección presenta dos rutas complementarias para que el CJ se reinvente. Y las conclusiones resumen los principales hallazgos del texto.

Télécharger Leer el artículo completoPDF - 1.1 Mo

Les opinions exprimées et les arguments avancés dans cet article demeurent l'entière responsabilité de l'auteur-e et ne reflètent pas nécessairement ceux du CETRI.